Juan José González Rubiera, «Juanjo», (Gijón, 1968) se trasladó a Barcelona a los 3 años. Fue en esta ciudad donde descubrió «los aromas y las luces» del mundo del cocktail, en el bar Amarcord (Paseo de Gracia), alrededor de 1986.

Desde su apertura hace casi seis años, es el capitán de un barco llamado Milano Jazz Club. Os contamos la historia. 

Comenzó su andadura profesional como barman tras haber estudiado un curso en la escuela de hostelería de Barcelona, impartido por José María Gotarda, propietario del bar Ideal. Esto le abrió las puertas de Boadas, una de las coctelerías de más nombre y antigüedad en la ciudad, en la que entró a trabajar gracias a uno de los barmans, que le brindó esta posibilidad. Para Juanjo, Boadas es «el referente de bar en España«,  el que le sirvió como escuela tanto de cocktails clásicos como para compilar, en su memoria, centenares de historias de todo tipo así como para conocer tanto a gente conocida como a caras anónimas que decidieron hacer una parada durante un paseo por las Ramblas de Barcelona.

«Curiosamente -explica- yo conocí Boadas gracias a las novelas de Manuel Vázquez Montalbán, de la saga Carvallo» y, años después, lideró un proyecto nuevo, el bar Negroni, que «mezclaba cocktails, ambiente joven y canalla» al que dio su sello personal al conseguir mezclar gente de todo tipo y crear un ambiente distendido.

Tres años más tarde, le brindaron la oportunidad de liderar otro proyecto de mayor envergadura. Nacía Milano Jazz Club, un local creado por la familia Larregola -especialmente por Sergio-, qué ideó, en el bajo de uno de sus locales (el Bracafé de Ronda Universitat 35), un ambiente de tipo neoyorquino con decoración muy clásica, inspirada en los locales clásicos de ciudades internacionales como Barcelona, Madrid, París o Londres.

Juanjo con parte del equipo que dirige en Milano Jazz Club

«Así me encontré con un diamante en bruto, un lugar donde dar forma a un proyecto valiente» con mucho trabajo por delante: listado de botellería, creación de un equipo de trabajo, ordenación de espacios y funciones, protocolos, creación de una carta de cocktails, coordinación de música y músicos de jazz, dinamización… y un largo etcétera propio de los inicios de un proyecto tan cuidado y mimado desde el principio.

«Han pasado casi 6 años y Milano es un referente en una ciudad donde no nos casamos y siempre buscamos nuevas propuestas culturales, cocteleras y de ocio para animar Barcelona«. Sin duda, Juanjo ha conseguido convertir el local en un espacio de ficción, un lugar indefinido en el tiempo, donde el cliente, nada más entrar, deja atrás sus preocupaciones y para centrarse en el diálogo acompañado por unos amigos selectos: cocktails de película, música y comodidad.

Hoy, Juanjo es uno de los barmans más conocidos a nivel nacional y una figura de prestigio en el panorama internacional de los cocktails. Recientemente ha estado en Cuba, invitado al Grand Prix Havana Club, una competición donde se premia al mejor barman del mundo. Pero esa es una historia que os contaremos otro día…

Juanjo durante su partipación en el Grand Prix de Havana Club