Gerard tiene 22 años, es barcelonés, le gusta el rugby y es un apasionado del mundo de la coctelería. Su juventud no le impide ser una promesa del sector.

Le avalan, entre otros, el primer premio junior en el Concurso de Coctelería de L’Hospitalet. Es una persona perfeccionista, amante de la cerveza y una de las sonrisas de Milano Jazz Club.

 

Háblanos un poco de ti: ¿dónde te criaste?

Me crié en Barcelona, en el barrio de Poble Sec, donde estudié primaria en una de sus escuelas. Cuando finalizaba mis estudios en esa escuela decidí buscar un trabajo para el verano y obtener algo de dinero para mis cosas. Encontré trabajo en una hamburguesería cerca de mi casa. Allí conseguí dinero para mí y para pagarme los estudios de bachillerato a elección propia. No acabé esos estudios, no me motivaban suficientemente y lo dejé para trabajar en el Hotel Plaza, en Plaza España.

Sin embargo, volviste a estudiar…

Sí, recolecté dinero para volver a pagarme los estudios en una escuela privada de hostelería donde aún estudio. He estado compaginando mis estudios con el trabajo, ya que necesitaba dinero para pagarlos. Gracias a eso he estado en restaurantes como: Morriña (una marisquería), Salamero 78, Fizz Bartenders y Ca la Nuri Platja, donde estuve como jefe de rango durante un año.

¿Y cómo terminaste en Milano?

Recibí una propuesta para entrar en Milano Jazz Club y tuve que elegir entre dos trabajos. Trabajé en ambos a la vez y estudiaba por las mañanas. Al acabar el segundo curso de mis estudios me obligaron a ir a hacer prácticas de verano en un restaurante de Cádiz, el restaurante Aponiente , que tiene una estrella Michelín y lo deje todo aquí para pasar tres meses en Cádiz. A la vuelta necesité otra vez trabajo y decidí que no podía hacer dos trabajos a la vez y estudiar. Me decanté por el Milano.

¿Qué aficiones tienes?

¡Uy! ¡No tengo tiempo! Pero en cuanto puedo hago una escapada y vuelvo a mi afición y deporte preferido, el rugby. Jugué durante once años en un mismo equipo, donde durante años he sido un jugador con cierto peso por mi veteranía y mi posición en el campo. ¡Tengo pretensiones de volver a jugar en cuanto pueda!

 

 

¿Cuánto tiempo llevas trabajando en Milano Jazz Club?

Llevo un año trabajando, pero previamente ya estuve alrededor de cuatro meses trabajando de camarero.

¿Cuándo comenzó tu interés por el mundo de la coctelería?

Cuando comencé en el mundo de la hostelería. Vi que todo el mundo se volvía loco con el vino y yo me decanté por la cerveza. Me encanta y siempre que puedo pruebo cervezas nuevas. Un día me hicieron un cocktail con cerveza y desde entonces me empezó a gustar el mundo de la coctelería.

¿Qué te llevó a adentrarte en ella?

La curiosidad y que es una rama de la hostelería que la gente no conoce. Muchos piensan que hacer un gin tonic es como lo hacen en las discotecas. Eso no me gusta, quiero demostrar que las cosas se pueden y se deben hacer bien. Además como soy camarero también tengo un pequeño pique con cocina [sonríe]. La coctelería se parece a una cocina, pero con un plus añadido: los clientes están delante y observan todos los movimientos. Cuando hablo con mis amigos cocineros siempre les digo que yo tengo mayor labor que ellos. Pero siempre con cariño y respeto.

 

«Quiero demostrar que las cosas se pueden y se deben hacer bien»

 

Si no fueras bartender, ¿qué te gustaría ser?

Dentro del mundo de la hostelería seria camarero. Fuera de este mundo seguiría el rumbo que me marqué al acabar la ESO, estudiar economía y ser un broker. Siempre se me ha dado bien el tema de administrar el dinero.

¿Qué es para ti la coctelería?

Mi vida gira entorno a la coctelería, con lo que para mí es mi vida. Cada vez que entro a trabajar lo hago con el corazón y cada vez que preparo un cocktail le pongo todo el cariño que tengo.

¿Y un buen cocktail?

Para mí es aquel que está a gusto del cliente. Nunca hay un cocktail mejor ni peor. Si a quien se lo ha de tomar le gusta quiere decir que el trabajo está bien hecho.

¿Qué tipo de cocktails te gusta hacer?

Los «sour». Porque es uno de mis preferidos, es sencillo pero tienen una complejidad que no se consigue fácilmente.

¿Cuál es tu preferido?

Whiskey sour. Bourbon, limon y azúcar. Delicioso

¿Qué es más importante: presentación o sabor?

Un cocktail es el conjunto de todo. Si no está bien presentado o tiene un color desagradable la gente no lo pedirá. Pero si, yo, me siento en una mesa y al lado hay un cocktail espectacular, seguramente lo pediré o me interesaré por el. Pero si no tiene buen sabor, no lo volveré a pedir jamás.

¿Qué importancia le das al trato al cliente?

Máxima. Todo puede fallar, excepto la sonrisa y la atención que se le da a un cliente. Es fundamental para que repitan.

¿Cómo le definirías Milano Jazz Club a alguien que no haya estado nunca?

Como una coctelería con clase, buen hacer, buena calidad y unos precios muy competitivos.

¿Sueles participar en concursos? 

Sí, a pocos porque no puedo ir a más de momento, pero todo llega. Conseguí el primer premio junior del pasado concurso de coctelería de L’Hospitalet y luego el tercer puesto en el concurso de Lleida para escuelas.

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.